La población civil es víctima del conflicto armado interno de Colombia que desde hace 40 años enfrenta a las fuerzas de seguridad y a los grupos paramilitares contra los grupos guerrilleros.
A lo largo de los últimos 20 años, más de 70.000 personas, la gran mayoría de ellas civiles, han muerto a consecuencia de las hostilidades, mientras que entre tres y cuatro millones se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Entre 15.000 y 30.000 personas también han sido víctimas de desapariciones forzadas desde el comienzo del conflicto, mientras que en los últimos 10 años más de 20.000 han sido secuestradas o tomadas como rehenes. Se calcula que hay entre 8.000 y 13.000 niños y niñas soldado y Colombia tiene la tasa más elevada de víctimas de minas terrestres antipersonal del mundo.
Mientras tanto el gobierno de Colombia está dando una versión muy optimista de la situación de los derechos humanos en el país. Sin embargo, Amnistía Internacional ha recibido testimonios muy diferentes. Tres niños indígenas, Dumar Alexander, Leibar y José Edilmer Paí Nastacuas, de 15, 12 y 8 años respectivamente, murieron el 27 de junio cuando cayeron en un campo de minas instalado por un grupo guerrillero. El dirigente sindical Jesús Heberto Caballero Ariza apareció muerto el 17 de abril, después de haber recibido amenazas del grupo paramilitar Águilas Negras; su cadáver mostraba señales de tortura. El cuerpo de Parmenio Hernándes apareció el 3 de enero vestido con prendas militares con un disparo en la espalda, después de haber sido detenido por el ejército.
Las autoridades colombianas se niegan a reconocer que hay un conflicto armado en el país. Es difícil resolver un problema sin admitir que éste existe.
A lo largo de los últimos 20 años, más de 70.000 personas, la gran mayoría de ellas civiles, han muerto a consecuencia de las hostilidades, mientras que entre tres y cuatro millones se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Entre 15.000 y 30.000 personas también han sido víctimas de desapariciones forzadas desde el comienzo del conflicto, mientras que en los últimos 10 años más de 20.000 han sido secuestradas o tomadas como rehenes. Se calcula que hay entre 8.000 y 13.000 niños y niñas soldado y Colombia tiene la tasa más elevada de víctimas de minas terrestres antipersonal del mundo.
Mientras tanto el gobierno de Colombia está dando una versión muy optimista de la situación de los derechos humanos en el país. Sin embargo, Amnistía Internacional ha recibido testimonios muy diferentes. Tres niños indígenas, Dumar Alexander, Leibar y José Edilmer Paí Nastacuas, de 15, 12 y 8 años respectivamente, murieron el 27 de junio cuando cayeron en un campo de minas instalado por un grupo guerrillero. El dirigente sindical Jesús Heberto Caballero Ariza apareció muerto el 17 de abril, después de haber recibido amenazas del grupo paramilitar Águilas Negras; su cadáver mostraba señales de tortura. El cuerpo de Parmenio Hernándes apareció el 3 de enero vestido con prendas militares con un disparo en la espalda, después de haber sido detenido por el ejército.
Las autoridades colombianas se niegan a reconocer que hay un conflicto armado en el país. Es difícil resolver un problema sin admitir que éste existe.
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